Historia
La verdadera historia del Agaricus blazei Murill, no los falsos mitos y leyendas con los que se inundó Internet.
En 1999 tuve el inmenso privilegio de conocer esta seta producida de la forma del que posiblemente es el mejor champiñón gastronómico y nutricional del mundo; en el estado actual de la ciencia, se trataría realmente del Agaricus Subrufescens Peck aclimatado después de bastantes generaciones en una zona concreta de Brasil (Kerrigan et al., 2005), o champiñón de almendra, el gastronómicamente más oneroso y prestigioso champiñón del mundo, originario del sur del Estado de Florida. Este champiñón de clima cálido de muy elevada fama culinaria a finales del siglo XIX y principios del XX, se desvaneció en apenas veinte años con un resurgimiento comercial a gran escala del Agaricus Bisporus, o champiñón de París, o champiñón común, inmensamente más barato de producir, que se podía producir en casi cualquier sitio – como como esta seta de clima cálido – y que también poseía valor gastronómico – aunque mucho menos acentuado que el champiñón de almendra, al que eclipsó, desvaneciéndose casi por completo en apenas unos lustros.
En 1945, el Dr. Murill encontraba un espécimen en la finca del Sr. Blaze, en el sur de Florida, y lo clasificó taxonómicamente como Agaricus blazei Murill, publicándolo en 1947 en el boletín oficial de la Academia de Ciencias de Florida. Se trataría en realidad del Agaricus Subrufescens Peck, o champiñón de almendra, clasificado taxonómicamente por el Dr. Peck en 1898. No es la misma seta, pero taxonómicamente su clasificación sería la misma.
Por algún motivo, ese Agaricus Subrufescens Peck llegó y se aclimató en la Sierra de Piedade, en el Estado brasileño de Sâo Paulo, cambiando algunas estructuras y composición internas a lo largo de muchas generaciones, y fue 'redescubierto' en 1965 por un agricultor de origen japonés en esa zona, en una plantación (llamada 'Bel Air') de Lentinus Edodes (shiitake), a unos siete kilómetros del Trópico de Capricornio (publicaré fotografías de ese sitio, para que se visualicen mejor muchos argumentos que se siguen). Remitió muestras a instituciones académicas argentinas y japonesas, que no supieron identificarlo, por lo que a nivel brasileño lo comercializó como Agaricus Piedade. Merced a su gran valor gastronómico, al origen japonés del Sr. Furumoto, su 'redescubridor', y atendiendo al mercado japonés, también lo denominó con el nombre japonés de Himematsutaké ('Princesa Matsutaké” - siendo así que el Matsutaké, Tricholma Matsutaké, es la seta gastronómica más apreciada, cara y prestigiosa de Japón, de consumo obligado al menos una vez al año en celebraciones).
En 1967 el taxónomo belga de prestigio, Dr. Heinemann, a través del Dr. Iwade, de la Universidad japonesa de Mie, amigo personal del Sr. Furumoto, lo identificó como ese Agaricus blazei Murill clasificado en 1947 por el Dr. Murill en Florida. Frente a la miríada de leyendas y falsos mitos comerciales, auténticos desatinos con fines espurios que combatí y vencí durante años, se puede acreditar ese verdadera historia a través del testimonio y cartas de un colaborador del Sr. Furumoto en esa época y durante toda su vida, el ingeniero agrícola brasileño D. Ernesto Noburu, así como a través de la correspondencia del 'redescubridor' del blazei, Sr. Furumoto, con el entonces alto responsable de la Universidad de Mie, en Japón, Dr. Inosuke Iwade.
El Dr. Iwade posteriormente fundaría el prestigioso Iwade Mushroom Institute, dependiente orgánicamente de esa Universidad de Mie, y que durante casi treinta años ha mostrado el mayor interés y la disposición de todos los medios posibles en el estudio de este champiñón, bien es cierto que con deducidos propósitos comerciales, por lo que necesitaban una especie o variedad propia, y eso es lo que hicieron, desarrollar una cepa micelial propia y comercial; pero también no es menos cierto que no repararon en gastos (miles de millones de yen, literalmente) en intentar por primera vez y seriamente la producción de este champiñón en Japón (no en invernaderos como en la Unión Europea, EE.UU, e incluso Brasil, en muchas ocasiones), buscando la optimización de una inaudita actividad farmacológica que se empezaba a describir en el blazei original de Piedade que se importaba a Japón como un alimento de alto valor fruitivo y nutricional. Nunca consiguieron lo que esa seta original acreditaba; todo lo más, después de casi ocho años de investigaciones, lo mejor que les salió es la llamada Himematsutake Iwade Strain 101; para ello optaron, a principios de los años ochenta, por lo único que se ha demostrado a día de hoy que es lo único que se puede hacer: transformar el entorno forestal de una zona de la isla de Okinawa, tratando de imitar al máximo las condiciones en que se producía en Piedade, en Brasil, donde había sido redescubierto en 1965 y de donde procedían las primeras importaciones comerciales a Japón. Fueron los Dres. y profesores de prestigio de la Universidad de Mie y del Iwade Mushroom Institute los primeros en apreciar que cualquier cultivo de invernadero o adaptación de esta seta a otros entornos no servía para nada (los trabajos de esos Dres. en literatura científica de alto índice de impacto se multiplicaron durante más de treinta años y hasta la fecha del presente). Sin embargo, esas producciones de invernaderos y siguiendo métodos industriales maximizando la rentabilidad es lo que se encuentra en el 95 % de los casos en el mercado de prácticamente todo el mundo.
Durante los últimos veinte años se multiplicaron los estudios animales, in vitro, y desde hace unos cinco, los ensayos clínicos, en relación con su capacidad nutricional, pero principalmente en distintos tipos de líneas tumorales, así como diabetes mellitus tipo II, hepatitis B y C, efectos de reducción de la grasa corporal y de la infiltrada en las vísceras y de reducción del colesterol y azúcar en sangre, así como contra otras patologías graves.
De igual modo, durante los últimos años, científicos como Wasser y empresarios como Mario Kimura (el que registró como nombre comercial su nombre común de Cogumelo do Sol) propusieron distintas clasificaciones taxonómicas. Ambos tendían a considerar al Agaricus blazei Murill – Champiñón del Sol – como una especie nueva de Brasil. En el primer caso, aunque ha quedado claro en el estado actual de la ciencia lo contrario, según mi opinión, las dudas al respecto de un auténtico icono en Micología, como el Dr. Stamets, hará que se precise el consenso de la comunidad científica para establecer de modo definitivo el verdadero taxón de este champiñón; en el segundo, desde el primer momento demuestra un propósito meramente comercial, un auténtico desatino con fines meramente lucrativos, donde no le falta escrúpulo para cometer los más inauditos desatinos (algunos, francamente hilarantes).

