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Distintos tipos de Agaricus blazei Murill

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Distintos tipos de Agaricus blazei Murill, lo inane de la mayoría y los peligros que pueden presentar las producciones interesadas que atienden sólo a la maximización de la rentabilidad empresarial.

Distintos tipos de Agaricus blazei Murill. Sólo muy poco es realmente bueno, incluso en Brasil.

Comencemos por la gran variabilidad de este champiñón en el propio Brasil, el caso de Japón, y terminemos con lo que está ocurriendo en la Unión Europea, donde se cultiva uno relativamente bueno gastronómicamente en los Países Bajos, pero donde al amparo sólo del nombre de esta seta se produce otro que se compra por parte de muchas personas buscando actividad terapéutica.La conclusión es que sólo alguno de Brasil es óptimo, y la inmensa mayoría, muy malo y posiblemente no sirva para nada, cuando no pueda resultar contraproducente e incluso teóricamente peligroso.

En el propio Brasil, la inmensa mayoría de lo que se produce no proviene de las cepas miceliales originales de este champiñón cuando se 'redescubrió', y que es el que da lugar a los estudios científicos más significativos.

Cuando surge un interés inusitado en Japón por este champiñón, a tenor de los primeros trabajos científicos y casos que se le atribuían, no sólo se importó este champiñón, sino las cepas miceliales. Se intentaron mil maneras de cultivarlo en Japón. Se desarrollaron y se experimentó con esas cepas miceliales. Y esas cepas miceliales volvieron a Brasil, tanto por la inversión japonesa en la producción de este champiñón en Brasil, como por la adquisición de las mismas por parte de granjeros brasileños de origen japonés, con vistas al suculento negocio de la exportación de este champiñón a Japón. De ese modo, se ha demostrado que la mayoría de las cepas miceliales de Brasil tienen genotipos idénticos, clonados del mismo origen, necesariamente Japón (Colauto et al., 2002).

Sin embargo, la cepa micelial original de este champiñón 'redescubierto' en 1965 fue identificada por el Prof. Mizuno como la JUN-17, y se puede adquirir a la más prestigiosa institución mundial en ese sentido, en Bélgica, que guarda una muestra de esa cepa. Y es esa cepa micelial, JUN-17, con la que se realizan la mayoría de los trabajos científicos.

D. Ernesto Noburo, colaborador del Sr. Furumoto – el que 'redescubrió' y produjo por primera vez el blazei -, comentaba su seguridad de que lo que se produjo posteriormente con las cepas miceliales que vinieron de vuelta de Japón era un champiñón de mayor tamaño y ligeramente distinto del original Agaricus Piedade que ellos producían.

Los estudios experimentales incrementaron el interés comercial por el blazei a causa de la demanda disparada como remedio popular en Japón, lo que estimuló, no sólo la producción, sino también el registro de nuevos nombres y marcas comerciales (Cogumelo do Sol, por ejemplo, no es un nombre popular en origen, sino una marca registrada por Mario Kimura para este champiñón). Esto ha hecho muy difícil para el consumidor identificar la cepa micelial pura del Agaricus blazei Murill (Firenzuoli et al., 2007). Mi opinión es que la cepa original es la denominada JUN-17. De esa cepa fue siempre el blazei que importé e importo.

De igual manera, este champiñón es un saprófito de segundo nivel, vive en la descomposición de la hojarasca, en suelos ricos en restos de lignina, de maderas en descomposición, en los límites de la selva, siendo ese su abono natural (también las heces de origen equino) – en breve plazo de tiempo publicaré fotografías de su emplazamiento de cultivo óptimo, en claros de colinas orientadas al Sol, en medio de la selva. Sin embargo, los centros de producción establecidos en Japón, China y Brasil cultivan este champiñón a base de compost enriquecidos para forzar una producción mayor, así como utilizan substratos complementados con aditivos nitrogenados (Stamets, 2002). A lo establecido por el Dr. Stamets, añadiría yo otra miríada de trucos para elevar la producción comercial, como el empleo intensivo de sulfitos.

Así, en literatura científica nos encontramos con que una mezcla de tres tipos de blazei de tres orígenes distintos en Brasil, al estudiar la actividad y cantidades de beta glucanos, evidencia actividad farmacológica, mientras que uno de esos tipos de blazei por separado no acredita nada, y otro mucho menos que el tercero, el que aporta la mayor parte de la actividad farmacológica en ese experimento. Un problema muy importante es el amplio número de diferentes y sólo parcialmente homogéneos extractos de Agaricus blazei Murill utilizado en el estudio de las actividades farmacológicas de sus componentes. Y si en el blazei original estos componentes de la seta potencialmente podrían producir efectos sinérgicos en la prevención y tratamiento del cáncer, la inmensa variedad de tipos diferentes de blazei que realmente se encuentran hoy en día, con componentes sólo parcialmente homogéneos, lo que demuestran es, en ocasiones, el incremento de algunas funciones biológicas, pero, a diferencia del original, la abolición de otras (Sorimachi et al., 2001).

A mayor abundamiento, en literatura científica extractos de Agaricus blazei Murill de distintos orígenes no siempre han demostrado efecto protector contra el cáncer, como las cepas originales. Delmanto et al. (2001), utilizando el test micronucleico contra la genotoxicidad inducida por ciclofosfamida, encontró una disminución en la frecuencia de los micronúcleos después de tratar a ratones con una mezcla de infusiones de distintos orígenes miceliales, pero no encontró una frecuencia micronucléica más baja en el linaje aislado al que denominó AB 99/26. Luiz et al. (2003) no encontró actividad antimutagénica en los extractos acuosos de blazei contra el metil metanosulfonato en células V79, utilizando los ensayos de comet y CBMN.

Del mismo modo, Guterrez et al. (2004) tampoco encontró efecto protector de extractos acuosos de blazei de distintos orígenes, sugiriendo que las diferencias en el cultivo, almacenamiento y preparación de los extractos podría influir en la efectividad de las preparaciones.

Más todavía, en las pruebas con los extractos acuosos de tres orígenes diferentes (Botucatu-SP, Londrina-PR and Piedade-SP), Guterrez et al. (2004), no observó ningún potencial genotóxico, mientras que actividad antigenotóxica sólo se acreditó en el Agaricus blazei Murill procedente de Piedade con pretratamientos, postratamientos y tratamientos simultáneos. El de Botucatu no evidenció nada, y el de Londrina sólo con tratamiento simultáneo.

Qué duda cabe de la diferencia de los distintos tipos de Agaricus blazei Murill y su variabilidad en evidenciar actividad farmacológica. Esta siempre se hace óptima en las cepas miceliales y modos de cultivo tradicionales, y en Piedade, el origen de esta seta 'redescubierta' (creo demostrar otro emplazamiento óptimo en Matto Grosso do Sul).

Todos estos datos implican que las cepas miceliales y los tipos de pretratamiento influyen en la actividad farmacológica anticancerígena del blazei (Manzi et al., 2000).

Hasta este momento hemos tratado la parte más amable de este problema de la multiplicación de los distintos tipos de blazei con fines comerciales. El problema surge cuando esas producciones comerciales, en lugar de ser al menos inocuas, sí pueden constituir peligros para la salud de los consumidores (no sólo por esta seta, por cualquier hongo comestible cuando se produce inadecuadamente y en emplazamientos inadecuados).

Un problema importante clínico-toxicológico que representan los hongos comestibles, especialmente los silvestres, es la posible contaminación con niveles sustanciales de metales tóxicos como el arsénico, plomo, cadmio y mercurio, así como con 137Cs, porque muchas especies de hongos – incluidos los Agaricus, los champiñones – tienen la capacidad de acumular sustancias radiactivas así como concentraciones relativamente altas de metales (Garcia et al., 1998). Por lo que la presencia de altos niveles de estos componentes pueden anular complementamente los beneficios de una dieta rica en estos hongos y sus extractos podrían ser en esos casos contraproducentes (Kweon et al., 2002; Svoboda et al. 2003; Travnikova et al., 2002; Hashimoto et al., 2002).

En la literatura científica nacional, García et al. (1998), establece que el contenido de plomo en los hongos comestibles en el noroeste de España es un indicador del nivel de contaminación medioambiental. Qué decir de las setas del género Agaricus provenientes de la R.P. de China, que incluso han de ser analizadas aleatoriamente en su entrada a la Unión Europea, ante el peligro de niveles indeseables de metales pesados y otras substancias peligrosas.

El mejor Agaricus blazei Murill, como el que importaba e importo, se tiene que cultivar a literalmente decenas o cientos de kilómetros de cualquier núcleo de población, en medio de la selva, devastando una colina que siempre mire al Sol (este champiñón, por raro que parezca, necesita cierta luz solar para su crecimiento y madurez óptimas). Publicaré fotografías de esos emplazamientos óptimos donde se cultiva – bien es cierto, que apenas un 5 % de la producción mundial, y cada vez menos porcentaje.

Por otra parte, el momento exacto de la recogida es también fundamental en relación con la cantidad y estructura de los alfa y beta glucanos contenidos en el blazei, así como el almacenaje y el envasado. Eso es fundamental para obtener un extracto óptimo (Hashimoto et al. 2002).

Por último, aparece un nuevo problema, y que lamentablemente he podido inducir yo – sin voluntad. Efectivamente, al sostener que, pese a que son dos setas distintas en cuanto a estructuras de sus componentes, el Agaricus blazei Murill debería ser clasificado taxonómicamente como Agaricus Subrufescens Peck, en atención a los criterios de clasificación taxonómica de los hongos, nos encontramos con otro pariente próximo de estas setas que se cría de modo silvestre en Europa y en España, el Agaricus Rufotegulis Nauta. En teoría, por tanto, y atendiendo a su gran conespecifidad con esas setas, también podrían denominarlo con fines comerciales o identificarlo con el Agaricus blazei Murill, pese a que no es lo mismo de ningún modo, y que a que el Agaricus Rufotegulis Nauta no acredita absolutamente nada.

Y esto parece que también ha ocurrido. Efectivamente, al tenerse por el mejor blazei el cultivado a campo abierto, y siendo ésta una seta de clima tropical, no se puede criar a campo abierto en España,al menos en Galicia (en el sur de España, durante tres o cuatro meses al año, sí he visto producir experimentalmente, posiblemente por los inductores de las investigaciones que parece que se llevan a cabo en la Universidad de Castilla – La Mancha, según me informaron).

Un timo que perduró en el tiempo es el vender Agaricus Silvaticus Schaeffer, que también se cría silvestre en Europa, y que, deshidratado, es extremadamente parecido al blazei. En este último caso, no es que no acredite actividad farmacológica alguna, es que en algunas personas su ingesta podría producir náuseas y vómitos y su sobreingesta, los mismos síntomas de la gripe.

Por tanto, algo fundamental cuando se investiga, trata o recomienda este champiñón, y no es como alimento, que de buena calidad es el mejor champiñón del mundo en calidades fruitivas y nutricionales, es que hay que asegurarse que se trata, primero, de Agaricus blazei Murill, y después, que sea óptimo. Y ante cualquier duda, recopilar toda la información científica que se pueda y ponerla en conocimiento de los médicos especialistas y de cabecera, si en lugar de buscar sus excelsas calidades gastronómicas, si es de bueno realmente, lo que se busca es como alimento funcional, coadyuvante o actividad terapéutica.

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AGARICUS.ES

Agaricus.es - Agaricus blazei Murill.

www.agaricus.es

Correo electrónico: info@agaricus.es

en Brasil:  brasil@agaricus.es

Tel. (España): +34 610458726

Champiñón del Sol (nombre en español con el que lo hicimos conocido y que se ha terminado afianzando),  Portobelo de Almendra (Almond Portobello), Himematsutake (Japón), Amandelchampignom, Amandelpaddestoel (Países Bajos), Champignom Amandè (Francia), Ji Song Rong (en China) o Mandelpilz (República Federal de Alemania)